Entrevista a Nacho Solana

Nacho Solana Cineasta La Jaula Namnala

Nacho Solana es un director de cine cántabro que ha cosechado premios en diferentes festivales a nivel internacional. Italia, Francia, Alemania, Chile, México, Argentina o Perú son algunos de los países donde sus cortometrajes han sido proyectados. Namnala, un drama social protagonizado por el malogrado Álex Angulo posee más de 90 selecciones en medio mundo.

Acaba de rodar La Jaula, un drama que aborda temas como la familia y el trabajo y que muy pronto estará pisando fuerte en los festivales. A pesar de su juventud y ser Ingeniero de Caminos, Nacho posee un Máster de Historia y Estética de la Cinematografía en la Universidad de Valladolid y estudió dirección de Cine en la ECAM en Madrid. Ya cuenta con seis cortometrajes y aunque ha sido duro, tiene la fortuna de poder dedicarse a lo que le gusta, el cine y todo lo que deriva del séptimo arte.

#7, On my mind, Intercambios, Aptitudes, Namnala y ahora La jaula, ¿Qué nos puedes adelantar de este nuevo cortometraje?

La Jaula sigue la línea de mi anterior cortometraje Namnala, rodado con medios profesionales y con un equipo bastante amplio, unas treinta personas... Se trata de una historia muy personal que trata sobre la conciliación familiar y laboral, y aunque es un drama en sí, a nivel de género resulta muy difícil de ubicar.

El objetivo era contar una historia sencilla de la mejor manera posible. Economizar mucho los medios disponibles que son pocos, y los recursos económicos que también son muy limitados. Y con una historia digamos ‘manejable’ que sucede en tan solo dos localizaciones y con pocos actores, intentar dar el ‘Do de pecho’ a nivel narrativo y técnico.

¿Qué expectativas tiene La Jaula?

Bueno, Namnala ya nos ha allanado un poco el camino de cara a festivales y de cara a conocerse, y con la Jaula esperamos llegar un poco más allá. Yo estoy muy satisfecho con el trabajo realizado, es un paso adelante, no sé cómo va a encajarle a la gente y prefiero no tener muchas expectativas. Cuando vea como va repercutiendo en los festivales, si cae algún que otro premio me doy por satisfecho.

Namnala, es una pequeña historia de un reparador de televisores –Alex Angulo– a punto de traspasar su local cuando recibe la visita de un cliente misterioso. Está pegando fuerte en los festivales el corto…

Si, ha superado las expectativas con creces, Namnala ahora mismo ya es mi cortometraje más seleccionado en festivales y más premiado también. El anterior, #7 que era muy cortito y funcionaba muy bien llegó a los 70 festivales, y Namnala lleva ya como 90 festivales y hemos ganado algún que otro premio así que increíble, y todavía nos queda camino por delante...

El protagonista de Namnala es el malogrado Alex Angulo ¿Qué se siente al tener bajo tu tutela a un actor tan grande?

Bajo mi tutela o yo bajo la suya... Alex era tremendo, al final lo que sientes es comodidad. Cuando trabajas con alguien con tanta experiencia y que has respetado durante tantos años… Yo soy fan de El día de la bestia desde que se estrenó en 1995. Al trabajar con alguien así entras con respeto y con prudencia pero Alex en ese aspecto no tenía nada de ego, no ponía ninguna dificultad ni ninguna barrera de cara a trabajar con él, era muy fácil darle indicaciones y se implicó mucho en el proyecto. Alex era maravilloso en ese aspecto.

Tus cortos acostumbran a abordar temas sociales, en Namnala o Aptitudes podemos ver inmigración, trabajo, crisis… ¿Por qué así? ¿Ha sido duro poder dedicarse a esto?

Bueno no creo que sea por eso principalmente. Se debe sobre todo a lo que uno ve día a día, inconscientemente te va haciendo mella y a la hora de contar historias esas cosas salen. La Jaula por ejemplo sale de experiencias laborales que he tenido yo y amigos míos. Namnala sale de un cuento pero también del cambio tecnológico que hemos vivido y haber perdido la cercanía con los pequeños comercios.

Los cortos que yo hago están anclados en la realidad hasta cierto punto, mi objetivo no es hacer cine como hace Terry Gilliam o Tim Burton que son cosas que están muy alejadas de la realidad, a mí me gustan las cosas que suceden más o menos en el mundo cotidiano aunque luego las puedas llevar a ciertos tonos.

A nivel de estilo (he asistido a tus ponencias) y sé que te gusta Fincher, Scorsese, Spielberg… ¿Hay alguno que te inspire a la hora de dirigir un corto?

Depende de la historia, los mencionados son mis favoritos junto a Eastwood. En Namnala en concreto no tenía ninguna fuente de inspiración fija, tenía como referencia The Visitor de Thomas McCarthy, pero sin embargo su planificación no me gusta, así que fui por libre.

Con la Jaula fui muy directo a por David Fincher, es un director ‘frío’ que busca la distancia de los personajes con el objetivo de que el espectador termine de sacar sus propias conclusiones, y su estilo le venía muy bien, es un corto estilizado con muy poca luz…. Además, poco antes de rodar estrenaron Perdida que es un “peliculón” y me di cuenta que La Jaula tenía que ser Fincher.

La idea de realizar un corto es genial, pero una vez grabado ¿el corto se graba y se sube a YouTube y ya está…?

No en realidad hay gente que prefiere no subir los videos a la red hasta que están muy explotados en los festivales, yo personalmente no soy muy quisquilloso con eso. Aunque sí que hay que cortos hechos para internet y esa es la única finalidad. Pero un corto como Namnala o La Jaula que quieren darse a conocer en festivales, el objetivo principal es encontrar una distribuidora que te lo mueva por todo el mundo, o bien moverlo con cuidado a través de plataformas digitales.

¿Merece la pena económicamente?

No merece la pena económicamente porque es mucho dinero la distribución pero no tiene sentido no hacerlo, si haces el trabajo, haces el corto, te has esforzado, has movido a mucha gente, te has gastado mucho dinero... Si luego no lo mueves todo ese esfuerzo e inversión no valen para nada. Si pones un poco más ya sea de tu dinero, de tu tiempo y lo distribuyes, es cuando tiene resultados. Namnala ha estado en 90 festivales, no creo que todos conozcan mi nombre y apellidos pero si te da un cierto status. El objetivo de hacer las cosas al final es que se vean. Y los cortometrajes como no tienen una ventana de difusión como los largometrajes pues hay que ir a los festivales a por todas.

Con la irrupción de las redes sociales están de moda los cortos virales en internet ¿Harías un corto así?

A mí por un lado me gustaría hacer un corto así, pero lo que veo de los videos virales es que salen sin querer, no es nada fácil de conseguir. Tú te puedes esforzar y reunir muchos recursos y mucha energía y decir “voy a hacer un viral”, y luego lo ven 2.000 personas y ya está. Siento que es arriesgarse mucho y jugarse todo a una carta.

En 2011, yo estaba de prácticas en Fraile y Blanco (ya de becario) y te realicé una entrevista junto a Alex Arteaga aunque no te acordarás… Eran nuevos tiempos para ti, autónomo, trabajar desde casa –que no en pijama– ¿Cómo ha cambiado tu vida desde aquello?

Me sigo vistiendo para trabajar pero ahora a diario trabajo en Burbuja Films. Sigo manteniendo esa rutina de hacer un trabajo más o menos normal por la mañana, dedicarme a hacer publicidad, editar videos corporativos, documentales, cosas que nos den de comer. Y por las tardes ya trabajo desde casa (también vestido, a veces en chándal) y las oriento a desarrollar proyectos personales o cosas que me llegan a mí directamente. En los dos últimos años también imparto formación y cada vez me gusta más. Entonces sigo ampliando el abanico, pero paradójicamente es cuando más cercano estoy de poder vivir de la ficción.

Has mencionado la educación, he estado en alguna de tus clases y tienes facultades para captar la atención del docente ¿Cuándo se podrá estudiar CINE en el norte de la península?

La verdad es que la educación cada vez me gusta más. El cine en tus manos, es una miniescuela de cine que hemos hecho aquí en Cantabria, llevamos dos ediciones y es una pequeña alternativa formativa muy satisfactoria. Por ejemplo, yo cuando tenía 18 años me puse a estudiar una Ingeniería de Caminos porque no sabía cuál era el camino para hacer otra cosa, sabía que existían audiovisuales pero siempre te incitan a que estudies algo con futuro.

Entonces, ofrecer a la gente un curso puente de cómo funciona el cine, y donde te expliquen que opciones tienes es estupendo. En Cantabria si consiguiésemos tener una escuela semioficial de cine y viniese gente de todo el norte sería un sueño hecho realidad,. Si ese proyecto crece y algún día se convierte en algo grande, yo de profesor universitario también me veo.

¿Se puede vivir exclusivamente del cine en España en un sitio que no sea Madrid o Barcelona?

Bueno vivir del cine exclusivamente es complicado incluso en Madrid y Barcelona, pero si lo compaginas con otros audiovisuales más alimenticios puedes vivir de ello en cualquier punto de España. Hace unos años el mundo audiovisual estaba muy centralizado pero con la llegada de las nuevas tecnologías y el abaratamiento de los aparatos audiovisuales han ido proliferando pequeñas empresas y la centralización se ha ido rompiendo poco a poco. En Cantabria actualmente ya somos un puñado de gente que vive no del cine pero si de corporativos y formación audiovisual, y eso antes era impensable.

¿Dónde te ves dentro de 10 años? ¿Algo grande?

Sinceramente no lo sé, la vida es una incertidumbre, no sé dónde voy a estar el año que viene, yo sé que estoy plantando cosas con mis cortos, con la publicidad, la gestión cultural, pero nunca sabes dónde vas a recoger las semillas.

A mí me gustaría que mi base de vida fuese Santander. Tengo aquí mi casa, estoy casado, tengo un niño… pero no descarto hacer estancias en otras zonas. De aquí a 10 años mi sueño sería conseguir hacer una película, no quiero hacer más. No tengo la ambición de ser un director con una filmografía extensa de 30 películas o hacer una peli al año como Woody Allen. Yo con hacer una peli una vez en mi vida y que se estrene y que la gente la vea, soy el más feliz del mundo. Luego de verdad me tiro al monte y vivo en un huerto ecológico, pero hacer una película sería fantástico.

«Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo»
Benjamin Franklin